Carta ética de la Asociación zen internacional
LA PALABRA BONDADOSA
«Al mirar a los seres, tener corazón compasivo y dirigirles palabras bondadosas (…) que tienen el poder de dar vuelta al cielo»
Maestro Dôgen.Shobogenzo bodaisatta shishobo, Los cuatro atributos prácticos del bodhisattva.
En la sangha las relaciones entre los practicantes se fundan en amistad, sinceridad y empatía. Sus palabras, siempre bondadosas, traducen la forma de cuidar unos de otros. Por eso en un lugar de práctica conviene abstenerse de:
• pronunciar palabras hirientes, calumniosas o mentirosas, por ejemplo, utilizando el humor, la ironía o la crítica;
• propagar falsas informaciones o rumores buscando protagonismo;
• tener conversaciones inapropiadas. De manera general se proscribe cualquier expresión fuente de conflicto y de sufrimiento tanto para el autor como para la sangha.
RESPETO MUTUO
«Si nos respetamos y mantenemos, unas personas hacia otras, un corazón bondadoso, podemos descubrir la alegría de reunirnos en armonía y ser amigos en la Vía»
Maestro Dôgen. Shuryo Shingi. Las reglas de la sala de estudio.
Todos los seres viven en interdependencia. Esta relación se funda en el respeto al otro, a sus características y sus creencias. Por eso en un lugar de práctica conviene abstenerse de:
• recurrir de forma abusiva a la propia autoridad y/o función;
• mantener una actitud intolerante, sectaria, irrespetuosa, racista, sexista, como cualquier otro comportamiento discriminatorio. De forma general, la práctica del zen Sōtō se basa en el respeto mutuo, pero también en el respeto de las reglas y recomendaciones propias a esta tradición.
COMPORTAMIENTO JUSTO, PREVENCIÓN DE ABUSOS
«Las personas de esta sangha serán amigas en la verdad del Buda para la eternidad»
Maestro Dôgen. Ju Undo Shiki. Las reglas del nuevo dojo, Segunda regla.
Para impedir cualquier abuso, acoso e intento de control, fuente de sufrimientos, comportarse en el respeto de los preceptos del bodhisattva. Por eso en un lugar de práctica conviene abstenerse de:
• establecer relaciones fundadas en cualquier tipo de manipulación ya sea de orden físico, psicológico, intelectual o espiritual;
• utilizar la autoridad conferida por una responsabilidad para intimidar, humillar y rechazar al otro. Que nuestras intenciones y acciones puedan considerarse siempre como una ofrenda.
AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD
«En el lugar de práctica, cada persona ha de ser para las otras al mismo tiempo progenitora, hermana, maestra y amiga de bien. La simpatía mutua se desarrolla naturalmente, pero ha de cultivarse: el papel de los responsables es hacer que reine la armonía.»
Maestro Dôgen. Shuryo Shingi. Las reglas de la sala de estudio.
Tener una responsabilidad significa estar al servicio de los otros. Las reglas están para proteger la práctica, la armonía y el respeto mutuo en el grupo. La autoridad que conlleva una responsabilidad, una función o la antigüedad ha de ser siempre la de un ‘familiar’ bondadoso que guía a los practicantes con un comportamiento ejemplar y con su propia capacidad para dejarse guiar y aconsejar. Por eso en un lugar de práctica conviene abstenerse de:
• imponer el punto de vista personal con una actitud agresiva, con violencia moral. El respeto de las reglas del lugar ha de obtenerse a través de la enseñanza del zen Sōtō y no en una relación de fuerza;
• exigir cualquier acción que no esté directamente vinculada a la práctica del zen Sōtō o que no figure en las reglas del lugar de práctica.
Entre las actividades propuestas en el lugar de práctica, el samu es la concentración en las acciones cotidianas (limpieza, cocina, jardín, secretariado, etc.) practicadas juntos para la comunidad.
Las diferentes tareas se atribuyen teniendo en cuenta la libertad para aceptarlas y las capacidades de cada persona.
Los participantes han de recibir instrucciones precisas, el material adecuado que garantice su seguridad y la higiene para todo el mundo. La duración del samu ha de estar claramente establecida.
El kyosaku, por su acción de masaje sobre un punto preciso, es una ayuda para la postura y la concentración. Su utilización debe explicarse y enseñarse con precisión en una iniciación específica. Sólo los practicantes con experiencia deben utilizarlo. El kyosaku puede darse ocasionalmente a demanda, sólo a personas que conocen la manera de recibirlo.
Las enseñanzas orales (kusen, teisho, mondo) no han de utilizarse para arreglar conflictos personales.
MODERACIÓN Y DISCERNIMIENTO
«No comerciar con productos embriagadores: no introduzcáis substancias tóxicas, no las dejéis entrar. Es la luz de la sabiduría.»
Maestro Dôgen. Kyojukaimon. Quinto precepto.
Los productos y substancias tóxicas son, claro está, el alcohol y cualquier tipo de droga. Pero también son las opiniones dogmáticas o ideológicas, las interpretaciones personales del Dharma y enseñanzas, teorías fundadas en comprensiones intelectuales, cualquier “embriaguez mental” que se intente comunicar a los otros. Por eso en un lugar de práctica conviene abstenerse de:
• proponer, vender o consumir alcoholes fuertes o cualquier tipo de estimulante. (Sin embargo, puede autorizarse, en ocasiones especiales o en momentos festivos, el consumo de cerveza o de vino en cantidades moderadas);
• venir a un lugar de práctica habiendo consumido previamente alcohol o drogas, o estando en un estado alterado de conciencia;
• lanzar y mantener debates que puedan provocar pasión y animosidad entre los practicantes;
• pretender imponer a los otros opiniones o creencias de cualquier naturaleza, budista o no;
• instrumentalizar enseñanzas (kusen, teisho, mondo) para difundir opiniones erróneas, dogmáticas, personales o ideológicas. De forma general, conviene rechazar cualquier manipulación o influencia sobre los otros, por cualquier medio.
RECURSOS
Cuando en el seno de un lugar de práctica las tensiones persistentes o los conflictos interpersonales no logran apaciguarse, se recomienda iniciar un proceso de mediación apelando a los referentes éticos, una mujer y un hombre, designados en el seno de cada sangha. Sus datos de contacto figurarán en cada lugar de práctica o podrán obtenerse en la secretaría de la AZI: secretaire.generale.azi@gmail.com
En caso de que la mediación no permita resolver las diferencias de forma satisfactoria, el referente llevará el asunto ante el consejo espiritual de la AZI o ante una delegación del mismo para con el fin de emprender las medidas adecuadas para llegar a una solución.
El Consejo Espiritual de la AZI se compromete a permanecer imparcial y a tratar con la misma consideración a todas las partes.
En lo que respecta a los conflictos relacionados con el cumplimiento de las leyes y reglamentos vigentes, las partes implicadas someterán la cuestión a las instancias jurisdiccionales competentes, de conformidad a las disposiciones legales vigentes. Además, cualquier responsable de un lugar de práctica que tenga conocimiento de un abuso delictivo lo notificará sin demora a la autoridad externa competente, respetando los procedimientos legales aplicables.
En caso de duda, se puede consultar a una asociación especializada en ayuda y asistencia como los ‘Servicios de Atención a la Víctima’ (SAV) de cada comunidad autónoma española.